miércoles, 11 de agosto de 2010

Pintar con mugre las huellas de nuestra vida

Pintar con mugre las huellas de nuestra vida

Imaginemos una obra de arte que nos adentre en lo que dejamos atrás cada día, una que nos ponga de manifiesto que todo lo malo se va junto con lo bueno, se escurre y finalmente se plasma sobre varias cartulinas que representan nuestro día a día durante un mes. Sería interesante pintar con el agua sucia con la que acabamos de bañamos nuestro día a día sobre un trozo de papel, para que cada mugre, cada olor del pasado quede inmortalizado como vestigio de nuestros recuerdos y de lo que hacemos.

Indudablemente, el pintar con el agua que nos bañamos depende directamente de las labores que realicemos cada día. Un deportista plasmará sus éxitos y fracasos, su esfuerzo en el entrenamiento para la competencia, su lucha por alcanzar sus metas, y subsistirá como una mancha quizá espesa, tal vez rojiza, sobre la cartulina. Aquel empresario que desde su oficina intenta cambiar el destino de su organización, que vive de viaje en viaje por las contaminadas ciudades del planeta, dejará sobre la cartulina el vestigio de su vida, el ocre, el negro, el gris, que no son más que los colores de su vida, y el olor rancio junto con su perfume fino, que son tan expresivos como cualquier oleo puro.

Imaginemos también el retrato de la vida de una ama de casa, que emprende su propia cruzada cada día por preparar los alimentos y asear su vivienda. Sin duda alguna, pintará en muchos colores su obra; estarán presentes el amarillo, el rojo, el verde, el negro, el gris… todos los tonos imaginables, los cuales hablarán por sí mismo a cerca de su lucha, de su esfuerzo, de los ingredientes que utilizó, de su coraje por continuar el camino de la vida apoyando a sus seres queridos.

Por otra parte, pensemos también en aquel sujeto que vive en su casa, sin salir, parasitando a sus familiares, víctima de la sociedad actual, del entretenimiento nocivo, que en muchas ocasiones, nos lleva a centrar nuestras vidas en cosas tan banales como un programa televisivo, o en el internet mismo. El legado que dejaría sobre aquellas cartulinas sería solamente el de un color no muy oscuro, quizá pálido, que representa su falta de esfuerzo en la vida, su incapacidad para lograr sus metas y seguir adelante.

Y podríamos hablar de muchas personas más como ejemplo, que plasmarían con el agua sucia, resultado de la limpieza de sus cuerpos, todo su mundo externo, pero a la vez interno. Se podría inferir a cerca de su pensamiento, de sus costumbres, de su trabajo, de sus deseos, de sus sentimientos.., el agua sería un elemento tan diciente de la vida de las personas, que podríamos hacernos una idea de ellas con solo ver las  cartulinas que representan la vida de aquellos individuos que aceptaron plasmar su identidad con agua.

Sería una obra sin una forma definida sobre la cartulina, pero que a pesar de ello, cualquier persona se podría prestar a su interpretación con buena exactitud. Un material diciente, verosímil, creado por personas inexpertas en el campo artístico, pero que a la vez, expresan su "arte propio".

Mi otro, hace tiempo

Mi otro, hace tiempo

A penas tuve conciencia, una conciencia que pensé que tenía, me encontré en un lugar muy agradable, parecía ser un centro recreacional, con un ambiente cálido, soleado, donde la tranquilidad y la frescura se imponían por doquier. Caminé un poco por aquel pasto húmedo viendo brillar en cada auto por ahí estacionado, una luz intensa, que me hizo pensar inevitablemente en mi pasado. Fue una sensación extraña, como si hubiera estado allí en algún momento de mi vida, pero eso ya no estaba claro en mis recuerdos, solo sentí una incertidumbre que me invadía y me traía uno que otro recuerdo opaco.

Seguí avanzando sin rumbo fijo por un sendero rocoso y brusco, que a mi edad, era de costoso tránsito. Me hizo batallar una que otra piedra en el camino, pero logré llegar al final. No sabía para qué lo tenía que continuar, pero lo hice instintivamente. De pronto vislumbré una silueta conocida, al parecer era yo, mucho más joven, de niño. Me acerqué más y se me iban aclarando las dudas sobre su identidad. Ahora, ¿qué hacía yo, un sujeto de avanzada edad, viéndose a sí mismo pero más fresco y sentado en una banquilla en ese lugar? Quise averiguarlo, y es por eso que me acerqué y le dije mi nombre, él impresionado me miró con desconfianza y me dijo – ¿En verdad?, ése es mi nombre.  A lo que respondí – Sí, no sé por qué, pero si esto es un sueño, se me hace familiar toda esta  situación, es como si ya la hubiese vivido. Sin duda alguna se trataba de un sueño, con una combinación de dejavú, que nunca antes había experimentado.

Una vez confirmamos nuestro nombre, le hice caer en razón de que yo era él, pero en una etapa más avanzada de la vida, y le conté algunas de mis experiencias gratas, de aquellos éxitos en unos proyectos computacionales, que de joven me apasionaban, y de aquella carrera de medicina que no culminé, y que ahora, tras muchos años de retiro se me ha hecho lejana, y me he adentrado en los viajes, como siempre quise, para enriquecer mi saber, y eso  acompañado de la escritura de algunos libros, que recopilan las experiencias más interesantes de mi vida, todas esas reflexiones que hice pero que no pude plasmar sobre el papel, o sobre un programa informático, como hubiese preferido de joven. Le conté acerca de mis éxitos y mis fracasos, pero no parecieron sorprenderle demasiado, a fin de cuentas parecía tener una idea sobre su futuro. Entonces le pregunté acerca de él, sobre cuáles eran sus planes, qué estaba haciendo, y aunque yo ya sabía todas las respuestas que me daría, simplemente lo hice porque en realidad no parecía interesado en lo que yo le decía. Me respondió que deseaba mucho aportar algo al desarrollo de la humanidad, le apasionaba la idea de inventar algo, siempre tenía curiosidad sobre el por qué de las cosas, destrozaba los aparatos para indagar lo que llevaban por dentro, lo cual era un enigma para él en ese entonces, siempre pensaba en el origen de las cosas, tenía afición por temas relacionados con la ciencia; pero que lastimosamente nunca había contado con todas esas herramientas tecnológicas avanzadas para poder saciar sus ansias de descubrirlo por sí mismo, para ser él el artífice de algo, simplemente por sentir la sensación.

Me habló durante varios minutos hasta que yo empecé a conversar con él acerca de lo más sobresaliente que había sucedido en el mundo en los años que devendrían. Él a su vez me respondía con preguntas, que reflejaban su eventual interés en la conversación. Continuamos hasta que el atardecer se vio venir, y parecía que ese momento inolvidable estaba llegando a su fin. Nos levantamos de aquel banquillo que había servido de lugar a nuestra cita a la intemperie en aquel caluroso lugar, presintiendo la despedida.- ¿Podrá ser esto un sueño?, me pregunté. Inmediatamente, el otro se apresuró a vociferar lo que yo había pensado, a lo cual sólo me atreví a afirmar el hecho con un gesto. Él, con su pensamiento de niño, manifestó desinterés en el enigma, y se marchó corriendo a la llamada de un amigo por aquel sendero en el cual yo me había ido de bruces más de una vez. Me pregunté si el recordará lo que vivimos, pero supongo que sí, porque esa sensación inexplicable de haber vivido ya este acontecimiento, me da luces sobre la respuesta a ese interrogante. De todas maneras, ha sido una experiencia enriquecedora, ya en los finales de mi vida.

Desdémona y Narcisos

Desdémona y Narcisos

La obra Desdémona de Andrés de Santamaría presenta tonalidades oscuras en su mayor parte, y difusa presentación del rostro de una mujer, con las pinceladas visibles, y el paso de colores cálidos a fríos, haciendo alarde del movimiento impresionista. Inferimos que el titulo de la obra hace referencia a aquel personaje de la obra de teatro Otelo, de William Shakespeare, destacada por ser coqueta y atrevida, razón por la cual termina asesinada por su propio esposo, convencido de su infidelidad.

La obra de Oscar Muñoz por su parte, nos muestra el rostro deformado de un hombre en un ambiente con colores oscuros, que reflejan la idea lúgubre que la obra en sí nos quiere decir. Manifiesta con profundidad la nueva etapa del arte, un arte producto del proceso, que implica el análisis desde el mismo momento en que empieza la creación de la obra, hasta su culminación.

Ambas obras nos manifiestan en primer lugar la belleza y las consecuencias de la misma. En la obra de Andrés de Santamaría se nos representa la estampa de la mujer bella, que cuida mucho su figura y se presenta como una dama seductora, algo que solo culminaría en su propia muerte a razón de los celos de su marido. Por otra parte, en la obra Narcisos de Andrés de Santamaría, se vislumbramos a aquellas personas de nuestra época que acuden al cirujano plástico para realizarse diversas reconstrucciones, en disconformidad con su aspecto natural, lo cual a veces termina en la muerte misma, por procedimientos inadecuados.

Además, Desdémona nos muestra aquella belleza natural de las mujeres de su tiempo, aquella que no se podía modificar, y era totalmente natural; mientras que Narcisos evoca a aquella belleza plástica que empieza a imponerse en nuestros días, y que se populariza cada vez más, en la medida en que los medio de comunicación nos presentan esa imagen tan distorsionada de lo que es lo bello.

Ambas obras se muestran apartadas del realismo, pero son a la vez muy dicientes, son el reflejo de un arte que nos invita a pensar y se muestra tan explícito pero a la vez intrínseco. La pintura Narcisos nos presenta la evolución del arte, el punto al que ha llegado en nuestros días, en el cual se ha pasado del óleo, del lienzo, de la paleta y el pincel, a utilizar herramientas tecnológicas para expresar las ideas y hacerlas más “digeribles” al público.

Tanto Desdémona como Narcisos, han causado cierta revolución en el arte de su tiempo, la primera como el salto a una nueva tendencia en Colombia: el impresionismo, y la segunda, como sinónimo del uso de nuevas herramientas a la hora de hacer arte, y de la visión de éste no sólo como un algo terminado, sino como producto de un proceso bien trabajado y pulcro que nos da una imagen más clara acerca de la idea que nos desea ofrecer el autor con su obra.

Ciudad inmóvil

Ciudad inmóvil, abril, 1989

Si alguna vez pensaste que seguirías siendo parte de mí abandonándome, te equivocaste

Supongo que jamás supiste apreciar la realidad de tu condición, el que yo sea realista y tú solamente vieras el mundo como un cuento de hadas, que te hicieras castillos en el aire con ilusiones ingenuas propias de un escolar. El abandonarme solo te traerá desdicha, un invierno eterno lleno de sufrimiento, porque un estúpido capricho no puede acabar con el pasado, con todo lo que vivimos, y que por tu falta de ubicación en el mundo, se fue al traste.

Insinúas que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Está bien. Sé que eras parte importante de mí porque  siempre tuviste algo de mi todo, pero lo siento, aquel adiós será más perjudicial para tí. Ahora resulta que todas las noches de luces fueron en vano, que todos esos viene y va por las calles buscando cómo matar el tiempo terminaron siendo un cajón olvidado en lo más recóndito de tus recuerdos. Y aun así me decías que no los cambiabas por nada, que te llenaban de felicidad ese crudo corazón, y me hiciste entender que en tu vida yo ocupaba uno de los lugares más especiales. Con tus despiadadas letras llenas de amargura solo me confirmas que el dolor ha cegado tu inteligencia, esa oscura tiniebla del rencor opaca tus pensamientos y los torna viles hacia lo que realmente sientes.

Yo sé que los errores son propios del ser humano, y que nunca hubiese pensado encontrar la perfección en uno, pero tú me enseñaste cuán bajo se puede llegar. Tus vicios, tu descontrol, tu engaño, tu falsedad, tu inseguridad, tu legado de sangre, y ahora tu adiós dicen que no tienes ideales ni metas, y tengo completa certeza de que si no supiste apreciar esta primera oportunidad, tu primera sensación de libertad, no lo harás con alguien más.

Y en este momento pienso en cómo se pudren tus recuerdos, se carcomen tus sueños de niño, en cómo te cambia la vida y pasas de ser un fracasado con hogar a un vagabundo desterrado y solitario. Supongo que el destino es el encargado de cobrar las cuentas pendientes, él te recaudará el daño que me has causado y espero (lo admito) que sea tan rígido contigo como tú lo fuiste con el lecho que te abrió sus manos y te quiso guiar por los senderos correctos en los caminos difíciles, pero sin respuesta de tu parte.
Yo jamás pensé que alguien se atreviera a olvidarse de lo suyo, de lo propio, para buscar rumbos foráneos. Sé que te atrae la vida fácil, con lujos y mujeres por doquier, sin el más mínimo esfuerzo. Yo reconozco  que cualquiera puede ser propenso a eso, pero ¿te has preguntado si eso te llevará a alguna parte? La vida te lo hará saber, te lo aseguro.

Como dices, de ti no hay nada bueno, nada útil, solo sombras vagabundas, delirios nocturnos y ataques de éxtasis ocasionales. Eres como no podría ser de otra manera, manejable y sutil al principio, para luego ser rebelde y pretender tener todo el conocimiento a sabiendas de tu laguna mental. Me pregunto para qué esforzarme entonces si voy a caer en el mismo juego contigo una y otra vez. Solo espero que en algún rincón, y que luego como los granos de arena del desierto, surjan aquellos que sepan apreciar los buenos sentimientos, y que como rocío de mañana, refresquen mi alma y me hagan sentir la vida, que al parecer me fue en parte arrebatada.

Antes tu todo. Ahora tu nada.

LABORATORIO DE MITOSIS

Introducción

Gracias a una previa preparación microscópica de células meristemáticas de la raíz de la cebolla se logró localizar y diferenciar mediante el microscopio las diferentes etapas del ciclo celular y con ello evaluar los índices mitótico, profásico, anafásico, metafásico y telofásico; así como también corroborar el número de células que se encuentran en interfase. El procedimiento lo realizaron en el laboratorio 10 grupos, los cuales mostraron sus resultados, y a partir de ello se muestra el análisis respectivo ulteriormente en este trabajo.

  

Recuento y clasificación de las células de cebolla

En nuestro grupo, a través de la observación de las células de la raíz de la cebolla a 40X en la etapa de interfase y en las distintas fases de la mitosis se obtuvieron los siguientes datos:

Campo/fase
Interfase
Profase
Metafase
Anafase
Telofase
Total
1
76
48
3
4
2
133
2
62
36
3
2
1
104
3
44
30
4
1
2
81
4
29
52
4
4
3
92
Total
211
166
14
11
8
410
Promedio
52,75
41,5
3,5
2,75
2
102,5

Tabla No. 1 Muestra los 4 campos que se analizaron y el número de células en interfase, profase, metafase, anafase y telofase que se encontraron, así como el total por campo y el promedio de las células de todas las fases y el promedio de los campos.


Gráfica No. 1 Confronta la interfase y las fases de la mitosis con el número de células encontradas en cada una de estas etapas.


Cálculo de los valores de los índices
A partir de la fórmula IM = (Número de células en mitosis / Total de células) x 100, se encontró que:
Índice mitótico = (199/410)*100 = 48.54 %
A partir de la fórmula IP= (Número de células en la fase de la mitosis/ Número de células en mitosis) x 100, se encontró que:
Índice profásico = (166/199)*100 = 83.41%
Índice metafásico = (14/199)*100 = 7.03%
Índice anafásico = (11/199)*100 = 5.52%
Índice telofásico = (8/199)*100 = 4.02%

Comparación con los datos generales del curso

A partir de los datos dados a conocer por los distintos grupos se realizararon una tabla y unas gráficas representativas:

Grupo
Índice Mitótico
I. Profásico
I. Metafasico
I. Anafásico
I. Telofásico
1
46,00
83,60
9,20
4,80
2,40
2
55,00
92,00
3,20
3,50
1,10
3
31,00
89,00
4,00
4,60
1,70
4
48,50
83,40
7,00
5,50
4,00
5
45,51
94,30
1,55
2,59
1,55
6
36,10
83,00
4,60
6,92
5,38
7
65,00
70,90
7,60
7,60
13,70
8
71,60
90,90
3,60
4,50
1,30
9
80,00
89,30
1,30
1,30
8,10
10
41,00
84,00
6,00
5,00
3,00
Promedio
51,97
86,04
4,81
4,63
4,22

Tabla No. 2 Datos generales del curso con respecto al índice mitótico, profásico, metafásico, anafásico y telofásico, y los concernientes promedios de los índices.


Gráfica No. 2 Índice mitótico de cada uno de los grupos numerados del 1 al 10. Se nota que algunos grupos obtuvieron resultados claramente distantes.



Gráfica No. 3 Promedios del índice mitótico, profase, metafase, anafase y telofase de todos los grupos. Se distingue que el índice mitótico y la profase tienen valores mucho mayores que la metafase, anafase y telofase, que tienen a mantener registros similares.


Relación entre los índices y la duración de las etapas de la mitosis

A partir de la tabla No. 2 encontramos que el índice mitótico (definido como la duración relativa de la mitosis en relación a la duración total del ciclo1) tiene un promedio de 51.97%, lo cual quiere decir que la mitad de las células para el caso de todos los grupos (y también para el nuestro, donde el índice mitótico fue de 48,54%) están en interfase. Dado que en esta etapa ( que se divide en G1, S y G2) la célula crece y se prepara para la mitosis, se sintetizan ácidos nucleicos y proteínas2, corresponde muchas veces a una duración mayor del ciclo celular si la comparamos con cada una de las fases de la mitosis, lo cual se puede corroborar en la tabla No. 1.

De la misma manera, si verificamos en la tabla No. 1 el número de profases, y en la tabla No. 2 los índices profásicos, nos damos cuenta que son mucho mayores a los registrados por las otras fases de la mitosis. Por lo tanto se define a la profase, donde se produce la condensación del material genético, como la etapa de la mitosis con mayor duración3. Por otra parte, la metafase correspondió a unos valores más bajos que lo registrados por la profase, y por ende da lugar a un período de más corta duración, ya que no comprende más  que la colocación de los cromosomas en el ecuador del huso4. Y la anafase, donde se da la migración de los cromosomas hacia los polos opuestos, fue en promedio más corta aún, tanto para nuestro caso como para el promedio en todos los grupos. Por último, la telofase registró los valores más bajos en promedio, aunque en la tabla No. 2 parecen no estar muy distante el promedio de la telofase, la anafase y la telofase, por lo cual no es muy significativa esta diferencia. Éstas tres fueron las etapas más cortas en el análisis.

La diferencia en los datos registrados por cada uno de los grupos (tabla No.2) puede deberse a que se tomaron las muestras de las raíces de cebolla a distintos niveles. Así, si la muestra fue tomada más cercana a la punta de la raíz de la cebolla, se deberían de encontrar más células en mitosis y el índice mitótico debería ser mayor; por el contrario, entre más lejos de la punta sea tomada la muestra, el número de interfases debería ser mayor. El primero seguramente fue el caso de los grupos 7 y 8, los cuales encontraron índices mitóticos por encima del promedio (71.60 y 80.0) que fue de 51.97. Mientras que los grupos 3 y 6, con índices mitóticos de 31 y 36,1, se encuentran claramente por debajo de ése estadístico.


Bibliografía


1.       Lacadena, J. R. (1996). Citogenética. Editorial Complutense. Pág. 163
2.       Flores, R. C. (2003). Biología 1. Editorial Progreso. Pág. 141
3.       Barioglio, C. F. (2001). Diccionario de producción animal. Editorial Brujas. Pág. 207
4.       Memorias de la Sociedad Española de Historia Natural, V. 1. Sociedad Española de Historia Natural. la Universidad de California. Pág. 39